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Moda
18 marzo 2026

La identidad como postura

Desde luego, la moda es un campo minado de críticas, sobreanálisis (como este) y habladurías. Es el punto ideal para la convergencia entre lo político y lo estético.

8 minutos de lectura
Escrito por Delfina Bassini

Hace unas semanas Moschino presentó su colección de otoño/invierno 2026 en la Milan Fashion Week. Collezione 08 se llama. Es la novena colección –porque se empezaron a numerar a partir del 0– desde que Adrián Appiolaza desembarcó como director creativo de la marca en 2024 ¿Por qué nos importa esto? Porque es argentino egresado de la Universidad de Buenos Aires, y esto va más allá del típico “otra coronación de gloria”: se trata del punto de partida para un debate que atraviesa la política, la cultura, y el panorama actual en el que se sitúan estas dos.

¿Qué se entiende por cultura?

Antes de entrar en detalle, es esencial delimitar un parámetro para lo que vamos a entender como cultura desde Pegote. No significa que sea la única definición correcta, porque no lo es: hay montones de autores que se dedicaron a intentar conceptualizarla, y hasta el día de hoy sigue abierta la discusión. Es por eso que me parece medianamente racional dejar en claro cuál es la que vamos a tomar de acá en adelante para no entrar en confusiones.

John B. Thompson, en Ideología y cultura moderna (1990), propone una mirada estructural sobre la cultura, que abarca el análisis de formas simbólicas –a las que define como “un amplio campo de fenómenos significativos, desde las acciones, gestos y rituales, hasta los enunciados, los textos, los programas de televisión y las obras de arte”–dentro de un contexto sociohistórico determinado. Y la verdad es que resulta lógico: estos fenómenos no se dan en el vacío, sino que son parte y resultado de transformaciones de la sociedad a lo largo del tiempo. Dicho en palabras de Thompson, un poco más prolijo: “La vida social no es sólo una cuestión de objetos e incidentes que se presentan como hechos en el mundo natural: también es una cuestión de acciones y expresiones significativas, de enunciados, símbolos, textos y artefactos de diversos tipos, y de sujetos que se expresan por medio de éstos y buscan comprenderse a sí mismos y a los demás mediante la interpretación de las expresiones que producen y reciben”. Esta mirada transversal es la que vamos a tomar para analizar de ahora en más.

¿Y qué c+#%!0 me interesa Moschino a mí?

Esto último no lo puedo responder, tampoco esperes encontrar la respuesta a todos tus problemas acá, pero creo que de alguna manera puede interpelarte. La casa fundada por Franco Moschino en 1983 siempre se caracterizó por su estilo irónico y la sátira llevada a las prendas. Esto se llama tongue in cheek, que, en pocas palabras, se refiere a cuando se dice algo a modo de broma en un tono serio. Con momentos más o menos memorables (o incluso mejor que queden en el olvido), este es el lema que se mantiene a través de los años y las colecciones de la casa.

En este nuevo desfile, Adrián Appiolaza hizo uso de todo el capital simbólico de Moschino para volver a sus raíces natales y dar un discurso político… Qué palabra tan tabú en el mundo del arte ahora, pero es que en realidad todo arte está impregnado de “lo político”, que no necesariamente está vinculado a la política partidaria, sino que lo es porque habla sobre el mundo: una concepción acerca del poder y la sociedad. Está colección de igual manera está salpicada de la política (con “a”), por el contenido en sí y el contexto en el que se da.

Appiolaza hizo un recorrido por los distintos looks para Vogue Latinoamérica y explicó la colección en detalle. La inspiración fueron sus raíces, la nostalgia y los aspectos que lo remiten a su infancia. La primera parte representa la forma en la que el director creativo de la casa veía a las mujeres burguesas porteñas en su época –tiene 53 años, así que se podría inferir que fue en la época de los setentas-ochentas. Después, viaja hacia el interior del país, representando el campo (pues el granero del mundo, ¿no es cierto?), las paisanas, los gauchos, y usando unos textiles autóctonos espectaculares que incluyen alpacas, tonos cálidos y guardas indígenas. Más tarde, vuelve la parte urbana bien porteña, reflejada en diseños con fileteados, y ya para el final retrata un poco de los años cuarenta, que se termina fusionando con el tango. Un espectáculo bien ejecutado para el orgullo argentino.

Mis looks favoritos que nadie pidió:

Moschino FW26 Look 09
LOOK 9
Moschino FW26 Look 14
LOOK 14
Moschino FW26 Look 15
LOOK 15
Moschino FW26 Look 25
LOOK 25
Moschino FW26 Look 27
LOOK 27
Moschino FW26 Look 31
LOOK 31
Moschino FW26 Look 40
LOOK 40
Moschino FW26 Look 45
LOOK 45
Moschino FW26 Look 51
LOOK 51

Ahora, volvamos a lo que hablábamos antes de lo político-la política. Hace poco leí en unos comentarios a una persona que se cuestionaba si nos estamos poniendo de moda o de oferta. Es una propuesta muy interesante, sobre todo por el momento en el que se enmarca (aaay Thompson), pero diría con la poca autoridad que tengo para hablar sobre el tema que ninguna de las dos: ni de moda ni de oferta. Como ya dije antes, Appiolaza aprovecha todo el capital simbólico –o sea, el prestigio y reconocimiento– de Moschino para rematar con una colección de alguna manera contestataria y nostálgica al mismo tiempo.

Con esto me refiero a que no es simplemente subirse a un barco ya bien encaminado hacia un patriotismo efímero y justificado por triunfos nacionales, como bien podría haber sido después de ganar el mundial en 2022 y la scaloneta y todo eso (duró poco, ¿no?). Sin embargo, no es ese el panorama, sino que  vivimos en un clima de tensión constante y grieta en el que todo discurso o manifestación es motivo de disputa entre dos bandos claramente diferenciados por quién tiene la verdad absoluta, quién entiende verdaderamente lo que es la patria, quién gana la pulseada.

Acá, en este contexto, Adrián Appiolaza lanza la Collezione 08, tomando una postura, por supuesto e innegablemente: no hace falta ir más allá de los primeros looks para notarlo, porque la octava modelo que salió a la pasarela ya estaba usando una remera oversize con una estampa gigante de Evita pixelada. Establece el tono, da un mensaje fuerte y al medio, y orienta la interpretación de lo que va a seguir viendo el espectador de ahí en adelante. 

Appiolaza quiere decir algo y quiere que lo escuchen. Ni ponernos de moda ni ponernos de oferta ¿Querés más? Zapatos hechos de billetes devaluados que podemos pisar, estropear, romper que total no pasa nada porque no valen nada; o una ilustración gigante de Mafalda diciendo “¡¡BASTA!!”, porque Moschino históricamente fue irónico y “¿quién más irónico que Mafalda?”, se pregunta Appiolaza en una entrevista para L’officiel Argentina.

Sí, entonces, la colección habla (exclama, incluso) acerca de las relaciones de poder y tensiones en el mundo (es decir, lo político), pero también representa cuestiones partidarias e ideológicas. Unas semanas después de que el Ministro de Economía, en medio de una crisis profunda del sector textil dijera: «Yo no compré nunca en mi vida ropa en Argentina porque era un robo», una de las casas de alta costura más prestigiosas del mundo llega con una colección que toma como faro lo propiamente argentino. Qué casualidad, ¿no? Ni moda ni oferta: política.

fin

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