En una época en la que estamos absortos en una digitalidad que busca evitar las contradicciones; en un momento en el que las particularidades se van dejando cada vez más atrás para que el usuario sea uniforme; cuando se busca pulir y limar la apariencia y personalidad hasta mostrar la versión más inmaculada posible, la manera de salir del molde es mostrando el pegote más molesto de nuestra individualidad.
Este blog no busca ser un sitio crítico autoproclamado intelectual. Más bien, es la representación de un proceso que parte desde tomar un tema, detenerse a observarlo, darle vueltas una y otra vez, enroscarse, equivocarse, repensar, reformular… Es el resultado de lo más humano que tenemos: la curiosidad.
El objetivo es poder encontrar explicaciones a dudas que parecen no llevar a ningún lado, acerca de modas efímeras, detalles a los que no tiene sentido prestar atención, análisis de obras, deconstrucciones de relatos y una gran lista de etcéteras que todavía no fueron descubiertas. Quizá jamás lo sean.
Pegote propone la escritura visceral como una forma de alejarse del algoritmo, reinterpretar la cultura, los consumos y la sociedad digital. Las respuestas probablemente no aparezcan, sino que el cuestionamiento genere más preguntas, pero ¿existe algo más propio que la incertidumbre? Eso es lo que nos hace mantener la personalidad: ese caos, esa vorágine, ese pegote.